Los riñones están constantemente sometidos a presión al filtrar toxinas, por lo que es esencial reforzar su función para mantener el equilibrio homeostático general. Las arándanos contienen un tipo específico de proantocianidinas (PAC) que impiden que las bacterias se adhieran a las paredes de las vías urinarias y la pelvis renal. Mediante este mecanismo, las arándanos reducen el riesgo de inflamaciones que podrían dañar los delicados tejidos renales. Además, su alto contenido en antioxidantes ayuda a reducir la presión arterial en los vasos sanguíneos renales. Beba 250 ml de zumo de arándanos puro y sin azúcar una vez al día o consuma dos cucharadas soperas de arándanos secos sin azúcar añadido. Es importante beber suficiente agua para potenciar el efecto diurético de los arándanos.
